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El fantasma del canario cojo
28/04/2005
Transcurrían las últimas primaveras de 2001, Exovet llevaba meses trabajando conjuntamente con varias clínicas veterinarias de Palma.
El acuerdo beneficiaba a ambas partes..., ellos atendían a sus habituales clientes y nuestro protagonista se ocuparía del resto de criaturas que acuden a las consultas veterinarias , a saber: reptiles, aves, roedores, conejos, hurones, primates y hasta algún que otro pez.
Pues sí, no es broma. En ocasiones, un pez enferma y transportarlo en una bolsa transparente medio llena de agua, permite al entendido hacer un examen directo al tiempo que se solicita información al dueño a cerca de las condiciones en que vive, dieta, limpiezas, etc.
Las consultas, eran concertadas para un día y hora concreta, previa llamada del dueño a nuestro doctor; pese a que Exovet había agilizado sus desplazamientos adquiriendo aquel pequeño mercedes "Smart", en el que tantas veces transportaría a sus pacientes, las tardes de aquellos días eran casi siempre una yincana.
A las 16.00 empiezo en Canis, la señora de Riera traerá un conejo; a las 16.45 allí mismo volveré a revisar la pitón regius que no come de Joan Miralles; de allí rápido a Clínica Balmes donde traerán un cobaya a las 17.45; espero acabar rápido porque a las 18.30 traen un hurón a vacunar en la Clínica Amanecer; de allí saldré corriendo a la de San Fernando para ver el conejo de Paquita, tiene un síndrome vestibular y esta el pobre muy mal, me esperan a las 19.15. Acabadas las visitas iré a recoger el canario que opere hoy a la hora de comer y que ha quedado en la clínica Canis, necesita estar hospitalizado y me lo llevaré a casa a última hora.
Y así, queridos lectores, uno y otro día, Exovet corría y corría entusiasmado con sus casos clínicos, trayendo y llevando bichos en el asiento del copiloto y el escaso que no pequeño maletero de su pequeño gran coche. Testigos son muchos de sus colegas de todo lo que se las apañaba para meter en el tan aparentemente pequeño Smart.
Llegado a casa, ya de noche, cada paciente debía de ser acondicionado adecuadamente. Cada casa en la que vivió (un total de 3, en el periodo de tiempo que estuvo en Mallorca) contó siempre con una pequeña habitación de hospitalización para sus "supervivientes". Si, supervivientes; porque muchos de los pacientes que han conseguido salir a delante ante sus ojos eran supervivientes natos, sus dueños ignorando que cuidados darles (y no por culpa de ellos), o incluso a veces sin poder advertir que estaban enfermos, los trajeron tan aprisa como pudieron..., pero muchos, muchos llegaron en estado como solia decir..., "sacramental". Es decir, para recibir la "última unción", porque siendo en su mayoría seres pequeños(no mas de 1 kilo), después de 1, 2 ó 3 días sin comer, tenían un aspecto, se podría decir,... "poco mas que lamentable"
La pena y la impotencia inundó tantas veces a Exovet, al entrar en aquellas habitaciones,... primera hora de la mañana, 11 de la noche, medio día, madrugada la 2, las 4, las 6... "estará vivo?".
Solos, él y sus pacientes, compartieron esos momentos tan dolorosos.
Con los que se fueron, no se dijo adiós; ni de palabra ni con la mano, se dijeron adiós con la mirada.
Trato a tantas pobres almas que no pudieron más y se rindieron. Dejaron de latir en aquellas habitaciones tantos corazones que él se empeñaba en mantener en funcionamiento..., el de aquel loro tan viejo (48 años) que estuvo en casa 1 mes, el de aquel pequeño antílope sitatunga (aquel, murió en el salón arropado en el sillón con una manta), el de la iguana de Gabriel, el del conejo pequeñito de Joana,... Pero fue tan enorme y tan emocionante ver remontar a muchos otros; que evidentemente, valió la pena; nunca pudo; habría sido, de tan mal gusto echar cuentas... de si el cansancio, o el dinero, o el tiempo o el dueño... eran grande, simbólico, o antipático. Allí, había vida; posiblemente no por muchos días más, y había que hacer lo posible y lo imposible porque esa vida no espirara.
Así, sin importar tanto, a veces, lo que el dueño dijera al volver a ver a su mascota, e importando tanto
otras veces... "sabéis si leéis esto, que veros recibir a vuestra mascota, ver vuestros ojos llenos de lágrimas, sentiros tan ausentes y tan alegres allí delante mío mientras os saludabais de nuevo, fue sin duda, el mejor de los premios a mi trabajo.
Pero nuestra historia, no es la de un dueño que quisiera mucho a su mascota..., aquella tarde de junio, Exovet acudía a la clínica San Fernando a ver un canario. La dueña sólo supo decirle que tenia un problema en una pata.
Llego a la clínica con el tiempo pegado al culo, como siempre. Aparcó bastante rápido, también como casi siempre. Entró con su carrito de medicinas e instrumental. Llena de paciencia, en la sala de espera una chica joven esperaba con una jaula...
Exovet: "mi clienta!!!"
Nuestro doctor se instala y pide a Ana (la enfermera) que pida que pasen, por favor.
La clienta entra y deja la jaula en la mesa...
Exovet: buenas tardes, siento llegar un poco tarde, eras mi ultima visita de esta tarde y llevaba retraso".
Clienta: no pasa nada, es que vengo desde el trabajo... y no quería perder mucho tiempo".
Exovet coge al pequeño pajarito que esta en le suelo de la jaula con una patita en el aire.
Lo examina de cerca y comprueba que se trata de un caso muy típico, por desgracia...
A los canarios y otros pájaros de jaula, al nacer los criadores les colocan una anilla en la pata. En dicha anilla van grabados el año de nacimiento, el número de criador y generalmente una inicial del país.
Las anillas son cerradas, como una alianza. Se ponen cuando los pollitos son aún pequeños de manera que se coge la patita y colocando los dedos en una posición concreta, se mete la anilla y queda bailando en el tibio-tarso, que sería parecido a nuestro tobillo, mas o menos. La anilla, no hace daño al animal, ni debe apretar, hay tallas en función del tipo de pájaro.
Al crecer los pollitos, los pies aumentan de tamaño y la anilla no puede salir nunca más por donde entro.
Bueno, pues bien. La anilla es muy útil, permite garantizar que la edad del animal y no puede ser retirada a no ser que sea cortada (operación muy delicada), o bien cortando la pata ("mal asunto").
Si el animal esta sano, vivirá toda su vida con el brazalete identificativo en su pata.
Casualidades del progreso..., ya hace años, quedo casi erradicado el uso de palos de madera en las jaulas de los pájaros. Y como en casi todo, lo que antes era de madera, es ahora de plástico.
¡¡¡No, sabe el que los inventó, que el plástico no es un material adecuado para estar en contacto permanente con la pata de casi ningún animal; y que con el paso del tiempo, las patas del pájaro que vive en jaula con palos de plástico acaban desarrollando una descamación excesiva, se irritan y con facilidad padecen un sobre-crecimiento de las uñas.
Son esas patas las que van acumulando escamas entre la anilla y la piel, y poco a poco sin que el dueño lo perciba acaban por crear un auténtico torniquete. Suelen estas pobres almas, comenzar a notar una molestia que crece a medida que la anilla va quedando encajada en la pata y a medida que la circulación sanguínea se ve entorpecida y finalmente cortada.
Por supuesto que debe ser doloroso, honestamente como experto, no sé si más o menos de lo que lo sería para nosotros, pero seguro doloroso.
Tiene en ese momento y de forma inevitable lugar la gangrena de la pata, de anilla para abajo. La pata suele quedar en posición rígida y su aspecto no cambia mucho hasta que se oscurece al cabo de unos días.
Así, ya oscurecida, llego la pata de nuestro pobre canario, y Exovet al verla supo que no había esperanza de salvarla.
Así, le explico a la dueña...
Exovet: "pues siento decirle que la anilla ha quedado atascada y ha cortado la circulación de la pata. Esta parte de abajo esta muerta y debe de ser amputada."
Clienta: "como?, que hay que cortarla?"
Exovet: pues, si quiere que el canario viva, sí. No es tan complicado, se anestesia al canario , se amputa, se venda y se deja que cicatrice el muñón unos 14 días. Luego el canario, tendrá un periodo de un mes o dos en el que va cogiendo fuerza en la pata buena. En la mayor parte de los casos sostienen bien el peso del cuerpo (unos 12-14 gramos), solo con una pata y hacen un vida bastante normal.
Yo no le aconsejaría nunca sacrificarlo, podría llevar una vida bastante normal, solo habría que proporcionarle unos comederos donde le sea fácil comer.
Clienta: "sabe que pasa, es que el canario no es mío. Es de mi jefe y lo tiene en la oficina. Lleva unos días malito y le he convencido para que me dejara traerlo. ¿Que podría costar eso?"
Exovet: "vamos a ver..., el canario debe quedarse conmigo, hoy se le amputaría la pata con anestesia general inhalatoria, se le suministrara suero intravenoso, y antibiótico. Lo tendré en observación 24 horas, y en casa de 3 a 5 días hasta que vea que va bien. Luego lo tendrá que traer a quitar el vendaje en 10 días. Todo serán unos 36 euros."
Sobra decir que con ese precio, poco beneficio queda para nuestro doctor, sobra también decir que con el canario delante no es capaz de hacer negocio y dar el precio que seria justo cobrar. Poca culpa, tiene la secretaria, su jefe, el que puso la anilla, el que invento los palos de plástico... y menos aun Exovet, peeeeeeeero es el único capaz de ayudar a que esos 14 gramos (puede que sin pata sean 13), sigan viviendo.
Explicado todo, la joven queda en que le dejara el canario y en que se haga lo aconsejado por Exovet. El pago se realizara cuando se recoja el paciente.
Exovet tiene tiempo suficiente, de manera que lo prepara todo y se dispone a amputar la pata al canario.
El procedimiento como le dijo a la clienta es sencillo, bueno o eso dijo el, ahora toca ponerlo en practica, el sabe que pocos veterinarios se han tomado tantas molestias para afinar una técnica que en cambio en su terreno resulta tan habitual.
En el borde la mesa del quirófano instala sus "tesoros". No tienen gran precio, pero el los llama así porque
son "tesoros del oficio" para un veterinario exótico como él.
El torno eléctrico que compro en el Continente con regulador de velocidad, la cabeza de corte con limadura de diamante que permitirá hacer un corte limpio en el aluminio de la anilla, un bote de suero frío que permita enfriar el metal de la anilla, se calentara mucho por el rozamiento mientras es cortado, y el ultimo de sus tesoros... un soporte especial con el que sujetara la pata del canario quieta mientras la cabeza de diamante gira a 25.000 revoluciones por minuto. Un error y el canario puede salir aun peor parado de lo que esta.
El soporte es un invento muy suyo, muy Exovet.
Se trata de un fijador de anzuelos para hacer "moscas" con las que pescar truchas. Su primo Jose Ortega, eminente pescador de trucha a látigo le hizo descubrir un día tan apreciado tesoro.
"Al menos 2 años atrás"... Exovet pasea por Madrid con su primo. Pasan por delante de una tienda de pesca...
Jose: mira!!!, esta es la mejor tienda para la pesca de trucha que conozco.
Exovet: solo para pescar truchas, toda esta tienda?
Jose: siii, pasa, vas a ver que alucine...
Exovet pasea por la tienda y lo mira todo con asombro. Hay de todo. La mayoría de las cosas ni sabe para que son.
De repente se queda fijo en una vitrina... "Jose, que es eso?"
Jose: "son soportes para montar los anzuelos con pelos, plumas, etc, "las moscas", ya sabes, eso que imita un insecto y que es lo que atrae a la trucha".
Exovet no pesca truchas, pero lo ve claro, ese es el invento que tanto tiempo había buscado, es como un gato para fijar objetos pero en miniatura.
Y si señor, dos años después, allí esta fijado a la mesa del quirófano de la Clínica Veterinaria San Fernando, y es esencial en tan delicada operación.
En el bolsillo del pijama de veterinario suena el móvil..., Exovet deja todo preparado y contesta a la llamada, sólo ruega que no haya ninguna urgencia esperando, ya tiene bastante por hoy y mas al llegar a casa.
"Sí?, sí digame"
"Hola, soy yo, la chica del canario"
Exovet: "sí, dime"
Clienta: "Oye, lo siento..., es que le he dicho a mi jefe lo que costaba y me ha dicho que lo sacrifiques, que no se quiere gastar tanto, que por ese dinero se compra uno"
Exovet: 1,2,3,4,5,6,7,8,9,... 21,22,23, " ya no cuanto mas. Ha preferido tomarse una pausa antes de arremeter a lo loco. Pensamientos: Jodeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer, pero bueno es que la gente no tiene corazón. Aaaaaale, tocate los cojoooooones que lo mate. Me cago en las muelaaaaaaa del tío ese.
Exovet: "bueno, no te preocupes"
Clienta: "oyee, pero no sufrirá, no?"
Exovet: "no, no te preocupes. Se le pone una inyección intravenosa bajo anestesia y no nota nada."
Clienta: "vale, lo siento ehhhh."
Exovet: "venga, hasta otra."
Exovet cuelga el teléfono..., bueno por donde íbamos? Ahhhhhh, que íbamos a amputar la pata a este pobre canario que tendrá un dolor de muerte. Bueno, pues manos a la obra.
Exovet esta cometiendo una gran infracción..., el dueño del animal ha solicitado sacrificarlo y el ..., que hace?
Pensamientos: "No ha preguntado ni si habrá algún gasto, ni ha dicho nada de recoger el cadáver,... la clínica no puede tirar los cadáveres a la basura, debe recogerlos Emaya (empresa encargada de recogida de cadáveres en clínicas del ayuntamiento). Si se lo llevan, al menos..., enterrarlo en una maceta", o en el campo... pues no sé!,... pero que poca sensibilidad!!!!
Pues, no señor, ni hablar del peliquiiiiiiiiín. Este canario vivirá!!
Los gastos corren a cargo de la "fundación benéfica Exovet"
5 minutos después, el canario duerme conectado a la mascarilla (diminuta, siii), Exovet se coloca y fija la pata en el torno, aplica un poco de suero frío y al ataaaaaaaaaaque. El torno gira enfurecido "ñiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii" la vibración se nota en la mesa, el canario sigue respirando y no sabe nada de esta aventura romántica que le salvara la vida, no así la pata que ya no habría por donde.
El metal cede a la limadura de diamante y Exovet trabaja sabiendo que sus tesoros son lo más preciso que ha encontrado hasta el momento para tales fines.
Poco a poco, la anilla va siendo cortada, y enfriada; cortada y enfriada. El corte se aplica en la zona de la anilla de tal manera que debajo no coincida donde hay vasos sanguíneos. La pata de un canario tiene poco más que una arteria por donde baja la sangre, una vena por la que vuelve, hueso y unos tendones diminutos.
Poco antes de acabar el corte,... una pausa. Iluminando la zona bien se valora la profundidad del corte, y entonces ..., cambio de tercio.
Exovet deja el torno, saca la pata del fijador, coge un alicate pequeño en cada mano y con mucho cuidado abraza la anilla; cada alicate coge media anilla y así, a un tiempo, aplica fuerza y abre la anilla; el poco aluminio que queda por cortar cede a la fuerza de las herramientas.
Por fin se obro el milagro!!!..., allí esta la anilla, por fin fuera!!; cada anilla que retira le trae muy
viejos recuerdos...
Debía tener unos 10 años, su afición por los animales de todo tipo tenia partida a la familia, su padre siempre exceptico... "pero que haces todo el día con bichos?, hijo mío"; su madre siempre a escondidas haciendo de esponsor y de ayudante...,"le he dado unos termitas a los pajaritos esos que estas criando mientras estabas en el cole..." ; el, no lo podía evitar era su pasión desde siempre.
Encontró un día un canario que de algún sitio había escapado, era poco asustadizo y lo cogió a la primera. Parecía una hembra, era naranja y las plumas de la cabeza le hacían como un paraguas, dejando una calvita en el centro, mas tarde descubriría que se trataba de una canaria de raza moñuda. Suelta por su cuarto volaba y venia a comer de su mano. Así, pasaban los días y el era feliz.
Un día, no supo por que, la canaria apareció tumbada, tenia buen aspecto,
pero no se ponía de pie. Mirandola mejor vio que la anilla que llevaba en la pata le estaba apretando y se habían hinchado mucho los dedos.
Acudió raudo a su madre, era una urgencia. En vano, trataron de retirarla con un corta uñas, con un alicate, pero no hubo éxito.
Viendo que la desesperación hacia presa en él, su madre le acerco a un veterinario. Allí, Exovet contó al doctor que la anilla estaba muy atascada y que la pata tenía muy mal aspecto.
El veterinario, no acostumbrado a aves, le explico que lo suyo eran los perros y los gatos. Aun así, accedió a echarle un vistazo, y tras hacerlo concluyó... "no se puede hacer nada, habrá que cortar la pata".
No recuerdo el precio, se que mi madre no dudo un momento, lo dejamos allí y quedamos en volver en una media hora.
Recogimos a la canaria, no recuerdo si pagamos antes o después. Estaba tumbada en el suelo y el muñón estaba vendado.
La coloque en el suelo de mi cuarto cerca del radiador y le puse algo de comida cerca y agua en un taponcito de botella.
Por la mañana, la encontré tumbada sin vida en el papel de cocina donde estaba la noche anterior. Lloré un rato antes de ir a buscar a mama para contarle las malas noticias; la envolvimos en una servilleta y la enterré con las otras almas en una esquinita del jardín en el espacio que quedaba entre 3 ciruelos. Era allí, donde iba medio llorando, acompañado de mi madre, cada vez que se me moría un animal; lo enterrábamos por cariño, no con ninguna significación religiosa, pero al menos no se iba a la basura de la cocina.
No llegue a asimilar que sólo por la maldita anilla mi compañera de tardes mientras hacia los deberes ya no estuviera allí, y por eso en cuanto crecí un poco comencé a idear mejores maneras de intentar solucionar este problema tan triste y bastante frecuente.
Todo en un segundo! Y no sabia ni cuantos años después allí estaba luchando con el mismo problema.
Acabada la faena en San Fernando, y mientras la canaria se recuperaba de la anestesia con calorcito, ya con su suero en vena y su antibiótico..., Exovet recoge sus bártulos, la clínica ya va a cerrar. Al momento sale por la puerta y en su mano la jaula con el canario. Lo mete todo el el coche pasa a recoger el otro canario que opero a la hora de comer y coge carretera hacia la pequeña casa de campo en la que vive.
Allí, sus pacientes más enfermos le esperan para recibir sus tratamientos, comidas, etc.
Por el camino, va pensando. Sabe, que la chica que trajo el canario quedo muy pensativa y triste con la decisión de su jefe, quizás, se dice a si mismo, un día la llame para contarle que su canario sigue con vida.
Pasaron los días siguientes y nuestro canario fue cogiendo fuerzas, los antibióticos previnieron infecciones y el suero le dio fuerzas al menos para querer comer al día siguiente de la cirugía y seguir tirando.
Todavía no se mantenía de pie todo el día pero ya se levantaba a ratos y aquello pintaba bien.
Sucedió entretanto que una clienta anciana de Exovet, viuda de solo unos meses llamó para contarle que su canario había muerto. El ya sabía que ella lo quería mucho y no le habían faltado cuidados.
No tardó en encenderse la bombilla, nuestro canario cojo ya tenia nueva casa. Sería una planta baja del barrio de Sta. Catalina con un patio interior soleado donde sería seguro feliz aun viviendo a la pata coja.
... Cuenta un médico de Palma que a su consulta acudió un día, un empresario de una importante firma, al parecer su problema había empezado hacia unos meses, en su oficina al caer la tarde quedaba trabajando solo. Aterrado, relataba que era en esas tardes tranquilas cuando aquello sucedía, pensó en principio que podría ser el canario de la de la vecina; el que cada tarde, y siempre a solas no cesaba de cantar, tal y como si lo hiciera allí dentro en la oficina. Descubrió poco después que no había tal vecina, que el piso había quedado vacío. Del matrimonio mayor que allí vivía, él había fallecido; la viuda con su canario se había mudado a una planta baja del barrio de Sta. Catalina.
Entonces!..., de quien era aquel canto que escuchaba...
Era, queridos lectores... el fantasma del canario cojo, que venía cada tarde a recordarle lo alegre que era ahora su vida, aún habiendo perdido una pata.
Y así juntos, ella sin su tan querido esposo y el sin su querida patita comparten todavía hoy las mañanas y las tardes en aquel patio tranquilo; y hasta el día en que uno de los dos diga adiós, son felices.
En el rato que tardais en leer esto miles de palos de plástico son fabricados y vendidos. La industria que rodea al negocio de los animales de compañia es como cualquier otra, hace sus números y sorprendentemente salvo excepciones muy contadas no se para a pensar en las terribles consecuencias que tiene no ser profesional en un sector así, si los números cuadran.
Por eso, hoy y mañana seguiran muriendo más y más canarios con sus anillas atascadas, sin que su dueño sepa por qué, sin que el vendedor sepa por qué.
Y la culpa la tenemos todos, la tiene el fabricante que no se asesora o no quiere pagar un buen asesoramiento; la tiene el vendedor que sólo piensa en vender; la tiene el dueño que no pagaría un precio más alto, al fin y al cabo como tantos dicen "es sólo un pájaro"..., y es cierto. Pero nadie te obliga a comprarlo y no es un juguete, ni es insensible, y desde luego es el que menos culpa tiene de todos.
La compra de un animal de compañia tiene que dejar de ser un acto irreflexivo; un animal, nunca debería de estar en una lista de la compra, nunca deberiamos ser tan tiranos como para condenar a un animal que no tiene la culpa a una tortura sólo por el placer de verle cuando queremos. Hay un precio que pagar, no hablo del sueño de que no haya aves en jaulas, eso es un absurdo, lo siento por los que no lo comprendan,... miles de las cosas que sabemos hoy de medicina, ciencia, tecnología se han descubierto a base de observar la vida que nos rodea; pero, se debe adquirir al menos un compromiso serio de intentar tratar aquel animal lo mejor posible, y se debe sopesar si los gastos que cuidarlo bien conllevaría estan a nuestro alcance o no.
He visto animales viviendo entre gente humilde mucho mejor cuidados que otros desgraciados viviendo en familias ricas. Los he visto mal vivir entre pobres, y vivir muy bien con ricos; lo que me lleva a pensar que lo más importante es el propio compromiso y el respeto del dueño para con el animal. Que cada uno se lo piense bien y lo consulte con
su conciencia.
Esperando haberos hecho pasar un rato agradable, se despide hasta una próxima aventura Exoooooooovet.
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