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  Esa simpática avestruz
15/12/2004

Hacia tiempo que nuestro protagonista habia dejado de trabajar con avestruces. No compensaba el esfuerzo, ni el riesgo. La mayoria de la veces le tocaba jugarse el tipo para conseguir tratar algun avestruz enferma sin recibir ayuda del dueño, consciente del peligro que suponia sujetar o capturar un ave, si, pero de entre 90 y 140 kilos capaz de moverse a la velocidad de una vespa, y equipada con un arma letal al final de cada pata. Las uñas de un avestruz impulsadas por una musculatura extremadamente fuerte son capaces de infringir lesiones graves. Exovet mismo habia presenciado en una ocasion como un veterinario recibia un patada de un avestruz que de inmediato rompia su brazo (cubito y radio) en dos. A sus oidos habian llegado no pocas anecdotas de dueños atacados por algun macho en celo, y en la epoca en la trabajaba en la peninsula sabia que un veterinario habia fallecido en la provincia de Caceres envestido por un avestruz que le produjo un colapso y hemorragia pulmonar al colisionar contra su pecho a mas de 50 km por hora.

Eso unido a la falta de interes por parte del sector de la explotacion de avestruces que se hallaba sumido en plena crisis, fueron causas suficientes para que nuestro atrevido veterinario decidiera que prestaria servicio a cualquier animal no convencional con excepcion de avestruces. Y pasaron los dias y las consultas. Y de acuerdo con lo dicho no atendio avestruces. Bueno en honor a la verdad si que capturo algunas trabajando para el Safari de Portocristo y solo por la buena amistad que tenia con el gerente de dicho parque.

Y asi un buen dia de Junio de 2003, comenzado ya el verano y con las playas a punto, nuestro aguerrido doctor que de playas sabe poco desde que se fue a Mallorca, recibe una llamada de urgencia. Un cliente suyo extranjero, al que en anteriores ocasiones ha prestado sus servicios veterinarios le reclama con desesperacion.

Exovet prefiere ni oir hablar del susodicho, nunca le ha agradecido favores muy especiales y de hecho todavia esta esperando cobrar varios trabajos que hizo para el.

El caso, es que como es habitual en este negocio, los clientes juegan con la sensibilidad del veterinario, alegando que si no viene, el animal sufrira y acabara muriendo.

La conversacion no sera transcrita en esta ocasion pero si el motivo de la llamada.

En una finca cercana a Palma, este cliente tiene varios animales en pesimas condiciones, sea dicho de paso. Entre otros mantiene en un terreno cerrado de unos 4000 metros cuadrados un grupo de avestruces compuesto por un macho y tres hembras.

Pues bien, el caso es que el macho de este grupo lleva segun el cliente una semana con un alambre anudado en la pata. El metal ha quedado nadie sabe como, cerrado de tal manera, que ahora esta clavado en la carne mas de un centimetro asomando solo por la parte en la que los dos extremos se unen. Segun el cliente el avestruz es agresivo y ademas las hembras estan criando lo que aumenta aun mas el riesgo de ser atacado por el macho. Pero queridos amigos, en la llamada el cliente añade que han ido ya por alli tres veterinarios y que nada se ha podido hacer.

Esta claro que se trata de una mision imposible, los avestruces normalmente no se pueden dormir con anestesia aunque Exovet tiene un dispositivo de teleinyeccion que el mismo se ha fabricado, el la famosa "Sarmigun". Se trata de un sistema de desatascar tuberias (de venta en fontanerias), que viene a ser una pistola, con la una ampolla que almacena el aire a presion. Exovet le ha adaptado un manometro y lo ha conectado a una cerbatana en la que se aloja el dardo. El invento ha suscitado el interes de veterinarios de varios paises con los que nuestro protagonista tiene contacto por internet, son ellos los que lo han bautizado "Sarmigun" y en tono de broma a el le aplicaban el mote de "Sarminator".

El caso es que la temible Sarmigun, no va a ser de gran ayuda en esta ocasion. Se trata de intentar capturar por otros medios mucho mas arriesgados un pajarillo, que no vuela, que no muerde, que solo corre a 60 km por hora y que en esta ocasion rebasa los 150 kilos para facilitar mas las cosas.

La situacion es de esas que calificariamos de dramatica, y ademas es urgente tomar una decision. Y nuestro valiente protagonista ya lo ha hecho..., al aaaaaaaaaaataqueeeeeeeeee. Todo sea por el animal, si por el dueño fuera en verdad os digo que "na de na". En poco mas de una media hora se dirige hacia alli al volante de su bolido "El ExoSmart".

Al llegar a la finca, le recibe un señor mayor que le informa de que el dueño no esta. Es costumbre de ese cliente tan atento. Exovet conduce hasta los limites del terreno y baja del coche. El anciano le advierte en aleman, "muy peligroso, muy peligroso...".

Exovet confia en su habilidad, experiencia y en unas herramientas que en la citada finca tienen para capturar los avestruves. Ataviado con lo puesto y una herramienta que podriamos describir como una barra de 3 metros que acaba en un triangulo de grandes dimensiones, Exovet entra en el cercado...

La citada herramienta permite parar de frente el avestruz cuando enviste aplicando uno de los lados del triangulo en el pecho del animal. Se consigue asi que las patadas que el animal da al verse parado no den al operario. Muy bien, se acabo la teoria y ahora Exovet avanza entre almendros mientras el enorme macho (posiblemente el mas grande que el ha visto) retrocede poco a poco expulsando el aire de sus pulmones con todas sus fuerzas, y emitiendo asi un bufido intimidador.

Todo va bien y ya ha recorrido media finca. Al echar la vista atras comprueba que la puerta queda ya a mas de 200 metros, pero esta tranquilo, todavia el animal no ha envestido y comienza a pensar que no va a ser tan dificil.

Pocos segundos despues, Exovet decide aproximarse la esquina de la finca en la que las hembras empollan los huevos. Asi, atraere la atencion del macho que hasta el momento corre de un lado para otro manteniendose a una distancia de unos 10 o 15 metros de nuestro temerario doctor. No sabe el pobre lo que se le viene encima.

Poco despues, Exovet esta ya a unos 25 metros de las hembras, cuando de repente la actitud del macho cambia radicalmente. Los bufidos son esta vez mas fuertes y el macho comienza a agitar las alas enfurecido. Exovet sabe que ha llegado el momento, a pesar de su experiencia y aplomo, los latidos de su corazon le delatan, esta cagaoooo de miedo. No es para menos, las imagenes de Jurasic Parc en las que los protagonistas son perseguidos por los velociraptores son lo mas parecido que le viene a la mente.

De pronto el animal se para a unos 10 metros de el, y mientras sigue con su demostracion de fuerza comienza a avanzar en linea recta. Exovet empuja con fuerza la base de la barra y la levanta hasta una altura aproximada del pecho del avestruz; confiando en poder parar la envestida. Los segundos se hacen eternos viendo como esa vestia enfurecida se aproxima. En un instante ya esta alli, a unos tres metros y medio, es el momento de avanzar hacia el empujando su pecho con la barra.

El pecho de los avestruces es anatomicamente un escudo oseo recubierto de piel, duro como un roca que les permite envestir a un posible depredador mientras corren sin sufrir su cuerpo dano alguno. El citado escudo contacta con un golpe seco contra el triangulo metalico y al instante el animal mas enfurecido aun comienza a propinar patadas al aire al ritmo de las aspas de una segadora.

Al tiempo que con una pata salta la otra bate hacia delante en el aire describiendo una trayectoria vertical en la que seguro destruira lo que encuentre a su paso.

Exovet aguanta con fuerza, pero de repente una de las patadas alcanza el triangulo. Algo no va bien. La estructura de la herramienta falla por algun punto. Aterrado, Exovet aguanta. Otra patada certera y la barra de unos tres metros se dobla como un chicle. En cuestion de segundos la situacion ha pasado a ser muy diferente. Ahora es el avestruz el que avanza imparable, Exovet retrocede sin dejar de mirar al verdugo que le enviste de frente. El, mejor que nadie sabe que con esas dos patas batiendo hasta una altura de 160 metros, situarse bajo el avestruz seria fatal.

Despavorido corre marcha atras mientras el animal consciente de su evidente victoria, aparenta querer destruir sin miramientos ese intruso que ha osado poner a sus hembras y a su futura descendencia en peligro.

La situacion es dificil de describir con palabras. Sobre un suelo de piedras Exovet corre todo lo deprisa que puede, a su espalda puede escuchar el silbido que las patas generan al romper el aire en busca de su enemigo. Los tropiezos se convierten en terribles momentos en los que su cabeza funciona a un ritmo inimaginable. Busca con desesperacion un lugar donde protegerse, al tiempo que corre patinando por las piedras; y al echar la vista atras, entiende que poca cosa resulta ser para su veloz perseguidor.

Correr al limite de sus fuerzas y comprobar que con solo unos pasos el avestruz le pisa los talones no hace mas que aterrar mas aun a Exovet, que intenta desesperadamente meterse bajo los almendros podados a una altura que no permiten acercarse al avestruz tan aprisa.

Rodeando el tronco de los almendros Exovet cambia de direccion y corre todo lo deprisa que puede. Milagrosamente el avestruz patina y Exovet pone direccion al muro que delimita la finca. El pequeño tropiezo del animal le ha dado una ventaja de unos 5 metros y sabe que no habra mas oportunidades, el animal avanza hacia el recuperando esa distancia a toda velocidad. Al llegar al muro su ojos se clavan en un almendro que descansa pegado al muro; sus ramas sobrepasan la valla que hay sobre el muro. Sin mirar esta vez atras salta y se encarama a la valla y al almendro en cuestion de centesimas de segundo.

No a salvo todavia oye el ruido que las patadas del avestruz producen al impactar contra el muro. Trozos de mares (piedra mallorquina) del tamaño de un puño saltan por los aires.

Agotado, en lo alto del almendro mira sin todavia creerlo a su paciente. Pocas veces se ha visto en apuros similares. Pasados unos segundos, el avestruz se retira victorioso en direccion a las hembras. Exovet aprovecha, y muerto de miedo aun, baja del arbol y vuelve en direccion a la puerta caminando junto a la valla, por si el enorme macho decide volver.

Llegando a la puerta puede leer la expresion en la cara del anciano aleman. "Lo veeees, muy peligroso". Exovet sabe que si la herramienta no se hubiera roto todo habria sido muy diferente. Ahora vuelve a acordarse de su estimado cliente. La herramienta en si suele ser de una pieza de hierro; su cliente poco amigo de los gastos habia adaptado el triangulo al palo de aluminio de la herramienta que se usa para retirar hojas e insectos de las piscinas. La resistencia a los golpes de dicho material es minima.

Pasan unos minutos y Exovet no quiere tirar la toalla. Junto a la puerta, en el suelo, descansa la segunda herramienta que normalmente se usa con avestruces. Se trata de un mango igual de largo que en este caso acaba en forma de callado o baston. Se usa con la intencion de atrapar el cuello del avestruz cuando este pasa corriendo. Su tamaño impide que la cabeza se salga. Una vez dentro el cuello, el palo se lleva al suelo inmovilizando al animal. Al ser una herramienta larga permite acompañar la carrera del animal y detenerlo poco a poco, sin causarle lesiones.

Pero queridos amigos, una vez mas de la teoria pasamos a la practica y como vereis a veces no tiene mucho que ver. La diferencia en este caso viene a ser mas o menos, cazar a un avestruz con una barra, o que un avestruz te cace a ti mientras corres con la barra. Exovet, coge aliento y ante la mirada atonita del anciano aleman, se arma con el nuevo artilugio y vuelve a entrar en el recinto. El aleman, no da credito..."se habra propuesto suicidar se este veterinario tan exotico?" Al verle andando por la finca, el macho de avestruz victorioso, no espera tanto esta vez para volver a dejar claro que es el quien manda alli. Antes de llegar a la mitad de la finca el animal comienza su despliegue de fuerza y se aproxima resoplando.

Exovet se prepara, es ahora cuando pasa cuentas y piensa..."pero si este animal es una maquina de destruccion, que hago yo aqui otra vez!". Atado a la cintura exovet lleva una especie de mantel de tela, no sabe para que, se supone que una vez capturado el avestruz lo primero que hay que hacer es taparle la cabeza. Sin vision y sin luz, el animal esta mas tranquilo y puede ser manejado mejor.

El avestruz se aproxima batiendo las alas muy enfadado. Exovet se prepara, el encuentro es inminente. A pocos metros de la bestia Exovet corta el aire con su barra. De repente, contacta con el cuello. Tira hacia el, el gancho agarra la base de la cabeza,... la tiene cogida.

Son momentos de enorme tension, comienza bajar la cabeza y de repente, una patada certera... no puede ser, de una sola patada el animal ha vuelto a doblar el invento como si estuviera hecho con una barra de piscina, que lo esta. Exovet maldice otra vez a su cliente mientras comienza a correr con lo que queda de barra en al mano; el avestruz se libera del gancho y corre enfurecida en su busca.

Exovet solo tiene una barra, sus piernas , una tela a la cintura y mas de 150 metros hasta la seguridad que ofrece la valla. Corriendo marcha atras, comprueba que en pocos segundo el avestruz le hara mucha pupita; se aproxima mas cabreado que nunca y no parece que con buenas intenciones. Su cabeza procesa la informacion a toda velocidad y solo se le ocurre una salida desesperada. Es consciente de que si llega a ponerse al alcance se sus patas, estas pueden ocasionarle fracturas o algo peor.

Con sus ultimas energias, dirige la mirada al final de la barra, "...unos dos metros y medio...", rapidamente vuelve a batir la barra por el aire, esta vez hacia detras para coger impulso. La barra es de aluminio y es hueca, sabe que no tendra mucho efecto. Con toda su fuerza aprovecha el impulso cogido y bate la barra en direccion al voraz velociraptor. Sabe que si esto falla esta perdido.

La barra impacta justo en la base del cuello del animal, el cuello de mas de 1 metro de longitud recibe el impacto en su extremo y se arquea; por unos segundos, el avestruz pierde un poco el equilibrio. Exovet no sabe si llegara a la valla, aprovecha esos segundos de desconcierto del animal tira la barra y corre mas deprisa de lo que nunca lo ha hecho. La adrenalina inunda sus venas. El avestruz sigue avanzando, se tambalea unos metros y vuelve a enderezarse; corre otra vez detras de nuestro protagonista. Afortunadamente este ha cambiado su trayectoria y con unos 8 metros de ventaja se dirige rapido hacia el almendro que antes le ayudo a salvar el pellejo.

Cuando llega a la valla el avestruz resopla a no mas de 2 metros de el. Sube rapido al almendro y se agarra con fuerza. El avestruz golpea varias veces el tronco con sus patadas, trozos de corteza vuelan por el aire.

Exovet recupera el aliento y mira hacia la entrada de la finca, alli el aleman absorto ha presenciado la escena en la que como el preveia el veterinario exotico casi termina sus dias. El avestruz se aleja resoplando mientras Exovet se desata la tela que lleva a la cintura.

Mas por orgullo que por otra cosa la agita en el aire desde lo alto del almendro. Se siente como el raton que hace un corte de manga al gato despues de haber escapado por los pelos. Ante su sorpresa la manta parece irritar bastante al animal que vuelve a acercarse al almendro. Sigue agitando su capote desde lo alto del almendro y el animal llega a colocarse justo debajo. Por un instante prefiere no diseñar mas planes, todavia esta aterroriozado por el ultimo simulacro de "avestruz caza a veterinario en Mallorca"... Pero alli arriba esta asalvo si la rama no se rompe..., el animal se coloca justo debajo y suelta fortisimas patadas. Coloca el capote y el un movimiento rapido envuelve la cabeza del avestruz que desde alli le queda tan solo a unos centimetros. Intenta anudarlo alrededor del cuello y suelta... Confia en que el avestruz se este quieto al no ver por donde va, luego lo capturara y cortara el alambre. Dos nuevas patadas y el capote cae al suelo. Aparentemente todo esta perdido, por un momento penso que quizas, con suerte; pero es un animal enorme fuerte y nada facil de controlar.

Mientras nuestra amiga corredora se aleja bufando, el baja del arbol coge la tela y vuelve a subir corriendo al arbol. Rabioso prueba fortura otra vez, y agita la tela.

"El avestruz no volvera a caer en la trampa, piensa". Sin embargo poco despues se repite la escena. Agarrando la gruesa rama de almendro entre sus muslos y tumbado sobre ella, sus brazos cuelgan hacia abajo con la tela en la manos. Excita lo suficiente al animal como para tenerlo muy cerca... y entonces queridos amigos tira la manta sobre la cabeza del animal, al tiempo que abraza su cuello y lo coloca entre sus brazos , pecho y el tronco del arbol.

Sabe que si no consigue quitar ese alambre, el animal morira de todas formas, asi que su intencion es jugarselo todo a una carta aun a pesar de que el avestruz pueda morir en el intento. Poco antes al fin y al cabo, el que casi muere es el.

El avestruz salta una y otra vez intentando liberar su cabeza. El, se aferra al arbol y al cuello del animal con toda su fuerza. El arbol se tambalea, por unos segundos Exovet se teme lo peor. "Si el arbol se troncha se volveran a cambiar los papeles.

Los segundos son eternos, desde la puerta de la finca el aleman agita las manos emocionado. "Vaya el exotico este parece que ha conseguido algo". Con el animal agotado, Exovet no ve la manera de bajar del arbol sin que el avestruz le arrastre y se libere.

A gritos le pide al aleman que venga a ayudar. El hombrecillo tarda un poco en entender su basico aleman. "Commm, cooom", pero finalmente entra en la finca y se encamina hacia el.

Una de las hembras al ver que el macho esta en apuros y que el aleman camina entre los almendros, se levanta del nido y se aproxima. El hombre no tiene miedo a las hembras, las da de comer cada dia y nunca le han atacado. De repente, la hembra se le aproxima en actitud dudosa, el hombre le dirige unas palabras levantando los brazos y para sorpresa de todos, la hembra inicia un ataque con patadas. Las dos primeras fallan, Exovet desde lo alto del arbol no esta dispuesto a soltar al macho. El hombre esta a unos 100 metros y cuando llegue sera tarde. La tercera patada impacta en la ingle del anciano aleman, que emite un lamento y cae al suelo.

Ya en el suelo, la hembra sigue pateandole; Exovet no sabe que hacer pero sigue aferrado a la rama, y el macho resopla agotado bajo el. El aleman se arrastra como un ratoncillo al que hubieran propinado un escobazo atacado por la hembra y milagrosamente encuentra un chapa de metal grande y fina en el suelo. Se introduce debajo como puede y queda inmovil mientras el avestruz resopla y le busca.

Por fin esta a salvo, pero ahora Exovet esta solo. La hembra se aleja y Exovet comienza a estudiar la jugada. Si consigue pasar la cabeza del animal entre el tronco del almendro y el muro de piedra, quedara alli atrapada y quizas pueda cortar el alambre.

Comienza la maniobra y aunque el animal pone resistencia, esta ya muy cansado y lo mas dificil esta hecho. Ha bajado del arbol agarrando la cabeza y ha conseguido pasarla por detras del arbol como si fuera una gruesa soga. El avestruz yace en el suelo agotado. Estirando la cabeza consigue llegar a la pata. Tira con un solo brazo de la cabeza del animal mientras la otra mano busca la ledermman (herramienta multiuso regalo de Miguel Brunet Safari Portocristo) en el bolsillo del pantalon. La encuentra y no con poco esfuerzo consigue cortar el maldito alambre. Instintivamente recoge el trozo de metal como si de un trofeo se tratara y rapido comienza a liberar al animal. Su vida ahora, podria estar en peligro han sido unos 10 minutos de lucha y se le ve agotado.

Retira la manta, verificando antes, que el aleman malherido ha salido de la finca y sube rapido al arbol. El avestruz agotado pero con vida, se pone en pie y se aleja corriendo.

En su cabeza un cumulo de sensaciones que nunca podremos saber, en la Exovet el miedo, el cansancio, la duda de que le habra sucedido al aleman, la incredulidad frente a lo esa tarde ha vivido, y le certeza de que si lo hubiera sabido no lo habria ni intentado. El peligro ha sido tan real que no es momento de darselas de James Bond.

Extenuado baja del arbol y va hacia la puerta. Alli el aleman, aturdido se queja de la patada que ha recibido en la ingle. Exovet sin palabras le enseña el alambre y se preocupa por su salud. El pobre hombre se baja el pantalon y le muestra el agujero que la uña del avestruz ha hecho primero en su ropa y luego en su carne. Justo en la zona donde el muslo se une a la ingle un agujero de unos 2 centimetros de profundidad y 3 de diametro confirman ahora los miedos que Exovet ha pasado esa tarde. Exovet ofrece su ayuda, limpia la herida y se ofrece para llevarle al hospital. El hombre se lo agradece pero, acompañado ya de su mujer le indica con gestos que ella sera quien le lleve.

Exovet sube a su bolido y no consciente aun de todo lo que alli ha ocurrido abandona la finca.

La naturaleza es a veces cruel, y al menos el, tiene claro que a veces todo el esfuerzo realizado puede valer tan solo para quedar en paz con uno mismo. Seria muy bonito, poder pensar que el avestruz agradecio el esfuerzo, o que entendio finalmente que era por su bien, pero queridos lectores, no nos engañemos, no es asi. Es mas, nuestro querido veterinario sabe lo cerca que estuvo de quedar mal herido a manos (patas) del animal al que intentaba ayudar y reconoce que tuvo mucha suerte y que los tres veterinarios que por alli pasaron antes, fueron bastante mas inteligentes que el.

De todas formas, ellos no podrian nunca haceros llegar tan emocionante relato, porque Exovet vive su trabajo no como un trabajo sino como casi una mision y por esta vez podemos decir... misiooooooooooooooooon cumplidaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!

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